Los pájaros y el cambio de plano
Veamos esta escena de Los pájaros.
¿Qué? ¿No han notado excesivamente los primeros cortes?
En esta escena, Hitchcock quiere transmitirnos que “todo el bar esta escuchando la conversación de Melanie con su padre”. Decide que cada nuevo plano nos muestre, al fondo, a uno o varios clientes escuchando. Intelectualmente es interesante y ciertamente consigue que quede claro que todo el bar escucha. Sin embargo, el precio es demasiado alto: se notan los cortes.
Pero... ¿Por qué?
La regla más importante para hacer un cambio de plano (1) es que el plano B debe aportar algo al plano A. Debe existir una motivación que justifique el corte del plano A al B para que el corte no se note.
Aquí la motivación para el corte (clientes escuchando) no supera el motivo de interés principal (que sigue siendo Melanie durante casi toda la escena). No dejamos de mirarla y los nuevos planos no nos aportan ninguna información nueva sobre ella. Por si fuera poco, el primer corte (que ya nos pone sobre la pista) hace que Melanie "salte" de la derecha a la izquierda de la pantalla.
La secuencia mejora poco a poco. Melanie se mantiene a la izquierda y las motivaciones ganan peso. Cuando Melanie pregunta al camarero por el nombre de la escuela, el siguiente plano nos muestra al camarero que contesta una pregunta (motivación más que suficiente) y el siguiente cambia el motivo de interés principal a la ornitóloga (que entra por la puerta).
El cambio de plano de la ornitóloga yendo a la máquina me gusta bastante porque es un personaje secundario quién legitima el corte utilizando lo que yo denomino raccord de cuadros comunicantes(2).

Me gusta y me parece curioso porque lo habitual es que sea el personaje principal quién habilite el corte pasando de una ubicación a otra y no un secundario. Ese corte funciona de maravilla. Grado 0 de escritura. Por desgracia, la ilusión dura poco. Al seguir a la ornitóloga hemos cambiado la cámara al otro lado del eje Melanie-camarero. Cuando Hitchcock (o su montador) vuelven a mostrarnos al camarero (desde la anterior posición de la cámara) se produce un salto de eje.
Para toda la secuencia hubiera sido mucho más sencillo y efectivo alternar planos de Melanie al teléfono con planos de los clientes con expresión de curiosidad o inquietud.
Hitchcock quiso hacer aquí algo diferente porque conocía perfectamente la solución clásica. La conocía, por lo menos, desde El asesino de las rubias (The Lodger), película muda que rodó 36 años antes que los pájaros:
La situación es similar. En este caso, un desconocido con las manos ocultas despierta la curiosidad y las sospechas de los clientes de todo el bar (la policía busca a un hombre esposado).
Sin embargo, esta escena no acaba de funcionar. Se nota que pertenece a otra época ¿verdad? Eso es porque contiene, al menos, 5 errores ¿Quién me los dice?
¿Qué? ¿No han notado excesivamente los primeros cortes?
En esta escena, Hitchcock quiere transmitirnos que “todo el bar esta escuchando la conversación de Melanie con su padre”. Decide que cada nuevo plano nos muestre, al fondo, a uno o varios clientes escuchando. Intelectualmente es interesante y ciertamente consigue que quede claro que todo el bar escucha. Sin embargo, el precio es demasiado alto: se notan los cortes.
Pero... ¿Por qué?
La regla más importante para hacer un cambio de plano (1) es que el plano B debe aportar algo al plano A. Debe existir una motivación que justifique el corte del plano A al B para que el corte no se note.
Aquí la motivación para el corte (clientes escuchando) no supera el motivo de interés principal (que sigue siendo Melanie durante casi toda la escena). No dejamos de mirarla y los nuevos planos no nos aportan ninguna información nueva sobre ella. Por si fuera poco, el primer corte (que ya nos pone sobre la pista) hace que Melanie "salte" de la derecha a la izquierda de la pantalla.
La secuencia mejora poco a poco. Melanie se mantiene a la izquierda y las motivaciones ganan peso. Cuando Melanie pregunta al camarero por el nombre de la escuela, el siguiente plano nos muestra al camarero que contesta una pregunta (motivación más que suficiente) y el siguiente cambia el motivo de interés principal a la ornitóloga (que entra por la puerta).
El cambio de plano de la ornitóloga yendo a la máquina me gusta bastante porque es un personaje secundario quién legitima el corte utilizando lo que yo denomino raccord de cuadros comunicantes(2).

Me gusta y me parece curioso porque lo habitual es que sea el personaje principal quién habilite el corte pasando de una ubicación a otra y no un secundario. Ese corte funciona de maravilla. Grado 0 de escritura. Por desgracia, la ilusión dura poco. Al seguir a la ornitóloga hemos cambiado la cámara al otro lado del eje Melanie-camarero. Cuando Hitchcock (o su montador) vuelven a mostrarnos al camarero (desde la anterior posición de la cámara) se produce un salto de eje.
Para toda la secuencia hubiera sido mucho más sencillo y efectivo alternar planos de Melanie al teléfono con planos de los clientes con expresión de curiosidad o inquietud.
Hitchcock quiso hacer aquí algo diferente porque conocía perfectamente la solución clásica. La conocía, por lo menos, desde El asesino de las rubias (The Lodger), película muda que rodó 36 años antes que los pájaros:
La situación es similar. En este caso, un desconocido con las manos ocultas despierta la curiosidad y las sospechas de los clientes de todo el bar (la policía busca a un hombre esposado).
Sin embargo, esta escena no acaba de funcionar. Se nota que pertenece a otra época ¿verdad? Eso es porque contiene, al menos, 5 errores ¿Quién me los dice?
(1) Dentro de una misma secuencia y excluyendo el montaje alterno (dos acciones simultaneas en diferentes lugares)
(2) raccord de cuadros comunicantes: denominación patillera de Mentalo que consiste en aprovechar la salida de cuadro de un personaje para cortar a la ubicación destino (capturando la entrada del personaje en el nuevo cuadro). Esta solución de continuidad fue descubierta y utilizada profusamente por Griffith ya en los años 10.

COMENTARIOS
Es peculiar tu aparente obsesión por las llamadas "reglas del montaje" clásico.
¿Qué ocurriría si adrede la película se propusiera olvidar por momentos la perfecta fluidez del raccord para generar otra cosa? Creo que la intención de Hitchcock es incluir a Melanie en todos los planos de la escena (salvo cuando corta al camarero, único personaje al que ella le habla) y generar una tensión de observación permanente hacia ella. No creo en la ingenuidad de Hitchcock, por ejemplo, cuando en el primer corte de montaje desplaza a secas, de derecha a izquierda, la ubicación de Melanie en el cuadro. De una aparante intimidad cerca del mostrador (incluido el camarero) se quiebra con frialdad a lo que realmente está ocurriendo con los demás clientes. Un corte suave para este primer cambio de plano sería igualar, dramáticamente, el espacio de Melanie junto al camarero con el resto de miradas que la observan sin pudor. Por otra parte, si observamos bien nos damos cuenta de que Melanie es siempre el centro espacial de la puesta de cámaras, que gira a su alrededor. En este sentido, me parece que el salto de eje para mostrar al camarero por segunda vez es el plano menos eficaz de todos y completamente innecesario.
¿Sería correcto decir que Psicosis tiene serios problemas en su estructura dramática por asesinar a su protagonista en medio de la película?
Saludos.
Enviado por: Hernán | Agosto 16, 2007 04:17 PM
Me preguntas: ¿Qué ocurriría si adrede la película se propusiera olvidar por momentos la perfecta fluidez del raccord para generar otra cosa?
Ocurriría que te inscribirías en la denominada "escritura moderna" que tiene como una de sus características principales la renuncia al raccord de mirada o acción y la suplantación de campo (salto de eje). Godard, Resnais, Dreyer o Von Triers son algunos famosos ejemplos.
Yo también creo que Hitchcock decide planificar así la escena (con Melanie en cada plano como centro y el resto mirando)pero yo noto mucho esa fragmentación y no me gusta. Si vuelves a ver la escena y te fijas más en los clientes, la escena funciona perfectamente. Pruebaló.
Pero no es la manera natural, lo natural es que Melanie capte nuestra atención (por mucho que Hitch la mueva del centro de la imagen)
Un cordial saludo
P.D: Deduzco por tanto que te gusta esta escena ¿no? ¿no notas los cortes? O los notas pero no te molestan?
Enviado por: Doctor Mentalo | Agosto 17, 2007 01:09 PM
Humm... Interesante. Hitch era muy dado a someterlo todo a planificaciones que muchas veces quedaban un tanto artificiales, y éste es un ejemplo. Fijaos en el camarero: sin que nada nos lo haga sospechar, se desplaza a lo largo de la barra. Al principio, está más o menos a un paso; pero cuando Melanie le pregunta, lo hace girando exageradamente la cabeza -teniendo en cuenta la posición del camarero-; por último, éste nos es mostrado justo enfrente de Melanie, con lo cual el segundo contraplano (cuando ella dice: "... Pues no sé cuándo") chirría muchísimo.
Enviado por: Miguel Argüello | Agosto 17, 2007 02:13 PM
Pues a mi los cambios de plano me convencen. Hitchcock consigue que nos demos cuenta de que toda la gente del bar está escuchando. Son esos cortes los que provocan esa impresión en el espectador.
Enviado por: Carlos | Febrero 29, 2008 11:00 PM