Tres jump-cuts Rouch de "giro de cabeza"

Jean Rouch filma al joven Robinson mientras camina, absorto en sus pensamientos. Su cuerpo, su manera de andar transmite libertad, juventud mientras el monólogo interior esta lleno de incertidumbres económicas y laborales. El documental se llama Moi, un noir  (1958).

Moi, un noir. (Jean Rouch)

De las aproximadamente 530 formas de filmar y montar a un personaje que, simplemente, camina por la calle, Rouch elige la mejor de las maneras. Cada plano es bueno pero lo que hace de este montaje algo especial es el equilibrio entre trayectorias, ángulos y velocidades entre los diferentes planos y las soluciones que Rouch adopta para el corte. Dejemos a un lado este magnífico, vigoroso e inesperado travelling...


... y detengámonos un momento (pero no mucho) en dos buenos cortes basados en un mismo concepto sencillo pero efectivo.


Caso 1. La camioneta puntualiza y habilita el corte


En la literatura, los signos de puntuación nos sirven para estructurar el texto y permitirnos "respirar" entre frase y frase. Aquí Rouch puntualiza la narración utilizando las camionetas como "puntos y coma". Básicamente estamos viendo a Robinson pero no siempre. En el primer caso, además, legitima el corte (porque ya no vemos a Robinson). El segundo caso es un clásico. Cuando nuestro protagonista quiere cruzar la calle, siempre debe pasar un coche. Aprovechamos ese coche para hacer una puntualización, un refrescante momento de distracción.


Caso 2. Siempre en el cine, antes de que el protagonista cruce la calle, debe pasar un coche.
Aquí, como estamos en un documental etnográfico, pasan dos camionetas.


Pero vamos a los tres jump-cuts que dan título a este post y que son, para mi, el auténtico hallazgo.

Simplificando, el jump-cut es un tipo de montaje elíptico donde se suprimen unos (pocos) fotogramas en una misma toma. La ventaja principal es que imprime mucho ritmo a la narración y nos permite prescindir de información irrelevante. El inconveniente es que, si no esta bien hecho, el montaje no solo deja de ser invisible sino que se convierte en una auténtica molestia (al ser una micro-elipsis no hay un cambio significativo de información y el corte se nota más).

Hay mucho que hablar sobre esta técnica o recurso, relativamente nuevo (1), arriesgado y fascinante. No tardaremos en hacerlo con una cierta profundidad en futuras especulaciones pero de momento, establezcamos la regla básica: digamos que siempre que el jump-cut se acerque a nuestra percepción, será bienvenido.

En esta secuencia vemos como, hasta en tres ocasiones, Robinson se acerca a la cámara y la sobrepasa. De su rostro cortamos a su nuca para ver como, poco a poco, se aleja de nosotros. El jump-cut ha omitido el movimiento circular de la cámara pero... ¿No es eso precísamente lo que hacemos nosotros cuando observamos a alguien venir y luego marcharse? Nuestra percepción omite el intervalo en el que giramos la cabeza porque el movimiento es demasiado rápido y no nos interesa focalizar nuestra atención en ningún punto intermedio.Nos interesa alcanzar rápidamente nuestro objetivo visual. Por tanto, este jump-cut responde a una realidad perceptual y es perfectamente asimilado (e inconscientemente aplaudido) por el espectador. Así es Rouch, un auténtico maestro.




P.D: Actualmente, el puto amo del jump-cut es Lars Von Trier. Para muestra un botón:


4 jump-cuts, 4, en 20'' de Manderlay (Lars Von Trier)



(1) Bordwell distingue tres momentos cuando habla del Jump cut: Melies, soviéticos y la Nouvelle vague. En este post, cuando se habla de Jump-cut se hace desde la perspectiva de ese tercer momento inaugurado por Rouch y que, en mi modesta opinión, difiere en intencionalidad de los trucos de Melies o de la elipsis soviéticas. En otro contexto (MRI), también se denomina Jump-cut al salto de la imagen por falta de fotogramas. El salto en este caso no es intencionado y suele estar provocado por el deterioro de la película o una mala planificación.

COMENTARIOS

Hola,

Muy bien expuesto, me ha venido a la memoria, tal vez juntando la entrada anterior de Médem, la forma de montar tan molesta que utilizó en La Pelota Vasca (la versión de 7 horas es la única que he visto) cortando y uniendo mientras los personajes hablaban, sentados en su mayoría y con un espacio invariable. Me pareció una auténtica burrada en todos los sentidos, inncesario y ridículo.
La única y remota justificación que encontraba a semajante desvarío mientras la estaba viendo era que el tío quería dar cierto ritmo o dinamismo... pero joder, mendrugo, que estás haciendo un documental de 7 horas, haz uno de 30 minutos si quieres.

Rouch era un gigante (tenía una visión muy amplia, sin querer relacionarlo directamente poseía el enfoque humano similar al de Rossellini, qué pocos cineastas tuvieron; juntarse con Morin lo confirma), dentro de poco editarán aquí La Pyramide humaine, cuento los días jeje.

Un saludo


Cierto, la planificación de la pelota vasca es penosa. Presenta a todos los personajes igual (con un travelling) y siempre de manera frontal. Supongo que lo hizo para no privilegiar ningún testimonio (empatizamos más con un plano cerrado etc...) pero eso hizo que la pelota vasca sea una auténtica piedra. Los cortes los hizo para ahorrarse cuanto? 15 minutos? y el efecto no solo es extraño y artificial sino que impide que podamos escuchar los testimonios de manera natural. Los silencios, las vacilaciones también transmiten muchas cosas.

Un cordial saludo, blue.
P.D: Me alegro de que te haya gustado el post. Sentí envidia por tu post de las panorámicas ( http://bluegardenia.blogspot.com/2007/02/dos-panormicas-ejemplares.htm ) y he decidido currármelo un poco ;)


Volviendo a Moi, un noir, el tramo final es demoledor (sin perder la carga humana e incluso con sentido del humor). Cuando se toma sus cervecitas y acaba por los suelos. No había nada parecido desde algunos ejemplos de documental mudo o de vanguardia y hoy sigue teniendo una fuerza enorme.

Un saludo.


¡Bienvenido al universo de los reproductores flash!

Si tienes alguna duda, no dejes de mandarme un mail.


Ei! hardmen ¿has visto? Tiene usted una influencia inmediata en sus lectores.Ya ni me acuerdo de YouCopyRigthTube.
El reproductor es genial. Merçi!


Una vez más, felicidades Doctor Mentalo por su trabajo de cirugía..jejeje; aunque personalmente me interesa la manera que tiene Jean Rouch de rodar, su actitud en ocasiones demasiado paternalista hacia África me tira para atrás.

Y por Dios!!! no compare usted con Von Trier!!! puajjjj...jejeje

Un saludo


Estimado Roberto, con Lars vuelve usted a equivocarse (las otras equivocaciones que ha cometido, ya lo sabe, son considerar "The Host" y "La joven del agua" grandes películas).
Un día deberíamos ponernos de acuerdo en algo.
Solo para ver que pasa ;)

Un cordial saludo.


No estimado Doctor..usted bien debería saber que yo ostento la verdad absoluta...jajajaja, y tanto "La joven del agua" como "The Host" son absolutas obras maestras, en especial la segunda...jeje

Saludos


"The Host" obra maestra... lo que hay oír...


Trier va mucho más alla del corte "invisible". Hace el corte "cantoso" cosa que hacía ya Godard pero que ahora debido a la amplia cultura audiovisual se puede exagerar aún más.
Cuando se lleva 10 minutos de proyección de una peli de Triers el cerebro omite el jump cut (eso para los que tenga cerebro) pero para que suceda eso la fuerza dramática y narrativa de la película tiene que ser brutal.


Y La noche americana también tiene unos cuantos muy sutiles.


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