Quién es el Doctor Mentalo

El Doctor Mentalo es un hombre complejo y atormentado.

En otro tiempo, las cosas eran sencillas. No eran pocos los que pensaban que el Dr. Xavier tenía una prometedora carrera como científico cinematográfico.
Sin embargo, y cuando más cerca estaba de convertirse en un respetado analista, quizás un crítico, comenzó sus experimentos de ultra-visión... Empezó a mirar las películas de otra manera.

Primero empezó a verlas boca abajo, después con un solo ojo y sin sonido. En las películas subtituladas, colocó los subtítulos en la parte superior y con un tamaño apenas imperceptible.
Sorprendentemente, estos experimentos no resultaron concluyentes en modo alguno y provocaron graves efectos secundarios en el Dr.Xavier. Debido a los terribles dolores de cabeza, su mente se disoció y comenzó a caer en constantes contradicciones cinematográficas.

Tardó algún tiempo en darse cuenta que eran dos seres los que habitaban su, hasta entonces, monolítico y coherente cerebro. Como si de un lobo estepario se tratara, el Dr.Xavier debía ahora compartir su espacio cerebral con Mentalo, una suerte de visionario, tal vez un loco, cuyas temerarias afirmaciones consiguieron desacreditarle en pocas semanas. Esto ha provocado que las relaciones entre el Dr.Xavier y Mentalo esten fundamentalmente enmarcadas en el odio.

El Dr.Xavier

Es un académico, un científico. Representa la manera clásica de narrar las cosas. Lo que 'Burch' denomina "Modo de Representación Institucional" y su evolución.

El Dr.Xavier en una foto reciente
El Dr.Xavier cree que lo esencial es un buen guión perfectamente estructurado y suele preferir las direcciones sobrias y efectivas. Cree en el "estilo sin estilo" de 'Bazin'. También piensa que hay mucho iluminado suelto (él los llama "los sobrinitos de Godard") que enmascaran historias insulsas y una escasa imaginación cinematográfica con experimentos y reflexiones formales que no van a ninguna parte.

Mentalo

Dice ver el futuro. Quizás es un charlatán pero, en cualquier caso, no es fácil demostrarle que esta equivocado.

Mentalo en una foto reciente
Sus afirmaciones son, cuando menos, arriesgadas. Sincero como un niño, considera que es, precisamente la manera clásica de narrar las cosas, lo que evidencia la falta de imaginación en un director. El guión, la historia, no es tan esencial como se nos quiere hacer creer desde la acartonada y racionalista crítica llamada seria. Respeta profundamente todo lo experimental y vanguardista. Piensa que todo lo que ahora forma el lenguaje cinematográfico fue en un primer momento, experimental y raro. Incluso el primer plano.

Sin embargo, secretamente, el Dr.Xavier admira algunas de las conclusiones a las que llega Mentalo. Envidia su libertad, su desvergüenza y su energía. El Dr.Xavier sabe que se ha alineado demasiado (debido a su polarizada relación con Mentalo) con esa crítica rancia y conservadora que tanto criticó en su juventud y, en ese sentido, se lamenta y quiere iniciar una tímida apertura porque su mente abierta, su mente criada en la ciencia así se lo exige. Pero no quiere que Mentalo perciba sus concesiones como una claudicación.

Por su lado, Mentalo admira los amplios conocimientos en lenguaje clásico del Dr.Xavier. Por eso, Mentalo ha comenzado, también en secreto, a ver cine mudo y a estudiar el lenguaje clásico. Siempre consideró que los que decían “viendo mudo es dónde más se aprende cine” iban del palo pero ahora no esta tan seguro. Detesta las retorcidas piruetas intelectuales que suelen dar los teóricos del cine y piensa que lo hacen para darse importancia y llenar páginas y páginas con cosas que explicadas con sencillez podrían parecer obvias. Recela de la semiótica.
Su creciente respeto hacia los planteamientos del Dr.Xavier no impide que considere que todo buen director debe intentar contar (sin obsesionarse) las cosas de otra manera.

Cuando Mentalo y el Dr.Xavier se ponen de acuerdo, y sucede más a menudo de lo que pueda parecer, el resultado es una aplastante máquina cinematográfica llamada DOCTOR MENTALO que concilia lo mejor de los dos mundos.

El Doctor Mentalo tiene un precepto fundamental que tanto Mentalo como el Dr.Xavier (a regañadientes) admiten:

Todo debe ser cuestionado porque nadie es una autoridad.

A pesar de su sencillez, este precepto tuvo algunas complicaciones para ser aceptado. Se incluye a continuación un extracto de la conversación entre Dr.Xavier, Mentalo y cómo el Doctor Mentalo consigue mediar y llegar a una solución satisfactoria.

Dr.Xavier: Todo eso esta muy bien, sin duda es la actitud de siempre, que nos generará la simpatía de todas aquellas almas revolucionarias o simplemente, lo suficientemente insatisfechas como para querer cambiar el estado de las cosas.
Si nuestros criterios coinciden con el de la mayoría, no suele molestarnos tanto la uniformidad.
Doctor Mentalo: ¿Que quiere decir?
Dr.Xavier: En el fondo, tras esas palabras (nadie es una autoridad) existe un deseo de imponer nuestras propias opiniones e influenciar a la gente. Seamos serios. Si publicamos nuestras opiniones es para que los demás nos digan lo acertadas que son, lo interesantes y certeras que les ha parecido nuestras ideas, nuestros hallazgos.
Doctor Mentalo: Sí, pero una cosa no tiene que ver con la otra.
Mentalo: Lo que mi espeso amigo intenta decir es que criticamos que haya autoridades y verdades aceptadas y, en el fondo, a lo que aspiramos es a convertirnos en una autoridad, en una referencia y que "nuestras verdades" lleguen a ser aceptadas, sustituyendo a las antiguas verdades aceptadas.
Doctor Mentalo: Umm.

El Doctor Mentalo mandó callar a sus dos subpersonalidades y se retiró tres dias y tres noches. Había notado que el espectador medio es fácilmente impresionable y desde luego, gracias a sus inmensos conocimientos y su aguda intuición el Dr.Mentalo corría el riesgo de convertirse en un "nuevo e iluminado" crítico de cine, respetado y referenciado en todo el globo. Nada más lejos de su intención. Él mismo, en su juventud, había tardado en aceptar sus propias opiniones cuando estas iban en contra de la opinión crítica generalizada. Por eso, decidió que no se convertiría en ninguna referencia para nadie. Pero ¿Como conseguir esto si tras cada una de las reflexiones del Doctor Mentalo se esconden pozos, que digo pozos, auténticos oasis del saber?

Decidió que, de vez en cuando, publicaría opiniones, críticas y estudios que fueran, en su propia y secreta opinión, auténticas tonterías. De esta manera, cada lector, cada espectador, debería cuestionarse cada uno de los artículos que aparecieran en la página del Doctor Mentalo. Desvirtuada así la figura de gurú, de guía cinematográfico, y habiendo superado cualquier sombra, cualquier mota de egocentrismo, lo realmente valioso sería la relación entre el lector y los contenidos de esta bitácora.